viernes, mayo 01, 2015

Cuadernos

Tuve muchos cuadernos. Escribí mucho en ellos. De ellos salieron historias, intentos de poemas, memorias. Vacié en ellos mis emociones y sensaciones hasta quedarme seco. Luego me volví en un robot más. Olvidé mis sueños de adolescencia. Abandoné a mis amigos y las ensoñaciones que me movían cuando era adolescente. Me acurruqué en mi futton a refugiarme todas las horas libres de un mundo que no me gustaba y al cual ya no tuve mas interés en conocer. Me convertí en un ermitaño funcional. Dejé de buscar nuevos amigos. Dejé de explorar montañas. Sólo me encierro a leer periódicos en internet. El sexo dejó de interesarme. Sólo me queda el interés por explorar nuevas músicas o escuchar de nuevo las canciones que me hacen sentir bien. Dejé de ambicionar tener una vida feliz. Abandoné todo intento de innovar. Sólo incubo dentro de mi una amargura hueca, sin ninguna pretensión. Lo único que deseo es que, cuando llegue mi muerte, esta ocurra rápida, repentina, y no sea una agonía lenta y solitaria.

Me escondo de las personas que me conocieron en mi juventud. No quiero que me saluden, no quiero saludarlas, no quiero saber qué han hecho de sus vidas ni que sepan que no he hecho de la mía más que vegetar. Quiero que crean que he desaparecido, solamente, sin dejar rastro. Que olviden que existí. Soy consciente de que soy una sombra bajo el sol como muchas que hay en el mundo. 

Cuando me supe enfermo pensé que el mundo se había acabado para mi y creo ejecuté ese pensamiento. Me aislé para que nadie viera las manifestaciones de la enfermedad. La enfermedad cedió. Se mantiene a raya. Lo que no pude erradicar fueron los pensamientos oscuros y la decisión de que, cuando mis padres ya no estén, yo me iré detrás de ellos. No quiero ser un anciano solitario abandonado.

Al recapitular en lo que tengo en mi vida sólo cuento con amigos muy cercanos y fieles, contados, que saben de mis obsesiones y tristezas. No pasan de tres. Guardan también en sus corazones tristezas que poco salen a la luz. Somos víctimas gozosas de excesos que nos ayudan a soportar nuestras existencias. Chocamos contra la pared. Nos caemos, nos levantamos de nuevo. Vemos cómo el mundo se transforma a una velocidad dificil de entender. Ya no existen estaciones definidas.Ya no se puede contar con la vista de jacarandas cada primavera porque la primavera dejó de existir. Ya no se puede esperar que ciertos meses del año se disfrute de andar descalzo sobre un piso caliente porque ya no existen meses calientes como solían ser. Sólo se tiene la certeza de que hay días húmedos, fríos o ambos, grises, con poco sol. Los dias luminosos son escasos. Para aliviar esta tristeza suelo enajenarme en el estrés laboral, definir mis horas de despertar y de dormir, mis rutinas, actividades que me hacen olvidarme más de mi y de lo que es de mi.

Disfruto de ver películas de vampiros. Subliman la vida nocturna de la que carezco. Me gusta el hedonismo que guardo para mis horas solitarias. Quisiera ser un vampiro también. Personas que me rencuentran después de muchos años me dicen que mi rostro sigue siendo el mismo. Esa es una buena señal.

 Amo andar en mi bicicleta verde, la que ha envejecido conmigo, la que se ha transformado al igual que yo. He dejado el Yoga. He dejado de leer. Me he desprendido de muchas personas y cosas. Algunas noches tengo pesadillas donde me persiguen los proyectos inconclusos y despierto aliviado de que ya sólo sean sueños. De que no tenga que sentirme obligado a perseguirlos. Una noche no podré despertar y me quedaré en ese sueño y los realizaré. Una noche interminable me perderé y pasaré como una sombra en el mundo.




 

viernes, enero 02, 2015

2015

2014 no fue un año tan malo. Ocurrieron sucesos en mi vida diaria justo a tiempo, en el primer trimestre, cuando estuve a punto de tomar cambios decisivos que habrían redundado en un año muy distinto. Aposté por la continuidad laboral y no me fue mal. Mi vida privada también tuvo una renovación en el verano. El conocer a una persona distinta pero muy afin a mi revitalizó mi forma de actuar en el mundo: menos ansiedad, menos estrés laboral, más creatividad en el tiempo libre y nueva música que me estimula. 

Ahora inicio 2015 con semana y media de descanso. Merecido, pienso yo, aunque me esté costando trabajo al principio el habituarme a ser dueño de tanto tiempo libre.

Van votos por que este año sea mejor que el pasado.


domingo, noviembre 30, 2014

Otoño - 2

Caigo entonces en una espiral sin fin y con muchos retornos. Un caracol que alimenta muchas entradas. No hay salidas aparentes. Ha llegado el tiempo del tedio. Un hartazgo equivalente al de los vampiros, cuya inmortalidad es mas castigo que gloria. Dormir en el día, estar despierto por las obligaciones que suscribo para conseguir un ingreso que mantenga mis necesidades: comer, dónde vivir. No hay mas allá. De repente hallar cómplices, compañeros de una ruta que no parece tener alternativas. Miedo a tomar los caminos que no son los indicados. Eso es lo que me invade: cobardía, temor al cambio.

Otoño 2014

Es otoño y parece invierno. Hay días que parecen de otoño. Hay noches que son largas. Inician a media tarde y duran hasta después del amanecer. Duermo mucho. Como si no quisiera estar despierto. Evadido del mundo, esperando el tiempo en que pueda escaparme para siempre y no más existir.

domingo, junio 29, 2014

Verano 2014

Casi un año después regreso a este espacio. Un año en el que han ocurrido tántas cosas que no parece haber sido un año. Hubo muchos viajes que cesaron, de pronto. Mucha gente nueva que conocí en el ámbito profesional, nuevas apariciones y desapariciones también que me noquearon. Dedico los fines de semana a andar en bicicleta, leer periódicos en internet, ver películas muy selectas en el cine y, ocasionalmente, tengo sexo. El ímpetu en este rubro que llegué a tener en mi 30´s ha desaparecido. Me causa mucha pereza. En mi tiempo libre lo que más deseo es apoltronarme en mi futton, rodearme de cojines, escuchar música y dejar ir mi tiempo leyendo sucesos en internet. Leo pocos libros. Fuera de lo profesional, no me interesa conocer gente nueva. Me gusta, cuando viajo a otros países, llevarme mi música y aislarme del resto en mis audífonos y no saber más hasta llegar a mi destino. Y coleccionar bolsas de café. Esta tarde de domingo he abierto este espacio de nuevo, después que el viernes un amigo me recordara que existía este sitio y que hacía un año no lo actualizaba. Esta forma de escribir es un reflejo de mi forma de conversar: si no tengo nada interesante que decir, me callo. Evito las intervenciones superfluas qué sólo nos hacen perder el tiempo. El tiempo es algo valioso para perderlo desperdiciándolo. Eso y la energía del cuerpo, que ya no tengo más que para hacer ejercicio. Ya no lo desgasto en el sexo. Esta asexualidad me recuerda a mi adolescencia: toda mi energía enfocada en estudiar, en conocer del mundo, en aprender. Ahora es practicar lo que mi experiencia me ha dado.

Esta tarde no hay mucho que decir. 

domingo, septiembre 29, 2013

Risk

La vida es un riesgo.

Vivir es exponerse.

El sueño de lo invicto es para los héroes. Ya no existen héroes en estos tiempos.

El nuevo otoño

A veces nos toca pernoctar en soledad velar nuestras armas. Esta es, una vez más, mi oportunidad de hacerlo. Ni la primera ni la última. 

Bienvenido otoño, bienvenida la nueva etapa en mi vida. Haberme cortado el cabello que llevé largo por meses no es una cuestión superflua, al menos no en mi. El ponerle pilas a mi lámpara - bala de la magia tampoco. Aceptar mis yerros y perdonarme por ellos es parte del ritual. 
Un parteaguas para el otoño. El nuevo otoño.

Freak

Freak. 

Pude haberte buscado con esa frase en las páginas de encuentros homosexuales que frecuento y jamás pude haberte hallado. Eras un secreto a voces, un mito, un personaje que aparecía y no, que estaba y no, de quien se sabía poco. Asi como yo. Comencé a saber de ti más que los otros. Tu comenzaste a saber más de mi. Comenzamos a saber más el uno del otro. Nos leímos. Nos supimos. Supimos de qué flanco éramos más débiles. Supimos de nuestras neurosis particulares. No supe mucho de tus miedos, pero creo los adiviné y es por ello, que al manifestarlos ante ti, me borraste de tu vida.

Lo nuestro acabó como una vulgar relación de secundaria, lo que siempre evitamos que fuera. Y fue culpa de los dos.

Yo no se a ti como te fue. Un día leí más detalles de los transtornos de personalidad que tenían las personas como tu y entendí muchas cosas. Muchos de mis silencios, muchas de tus palabras, mucho de la forma en que llenaste el vacío que tenía en mi vida. La forma en que lo inundaste de palabras, de música, de teatro, de anécdotas de familias y de tu vida. Y es ese vacío repentino que hay ahora lo que me atormenta un poco, mucho y nada, lo que me empuja a llenarlo de mil formas y una de ésas es ésta, con palabras, con la misma fiebre de llenar el mundo de palabras que tu me contagiaste sin yo darme cuenta. Que tu renovaste en mi sin que yo me diera cuenta. Ese inóculo.



sábado, septiembre 28, 2013

Asperger

"El síndrome de Asperger a menudo se considera una forma de autismo de alto funcionamiento. Esto puede llevar a dificultad para interactuar socialmente, repetir comportamientos y torpeza."

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/001549.htm

Yo sabía que tenía el síndrome de Asperger, había leído superficialmente la definición de wikipedia pero no la de MedlinePlus y ése fue mi error

¿Quién se enamora de alguien que padece de ese síndrome sino yo?

Debo asumir mi responsabilidad. Soy un hombre adulto, de 44 años, que se enamoró de un chico de 27 años con Síndrome de Asperger sin estar consciente de eso.

Y ya. Aceptarlo, asumir mi irresponsabilidad.

Pyramids tonight

Debo sumergirme en la profundidad de la droga y el alcohol, alimentado de imágenes y cierta música, para invocar tu recuerdo. Ya no marcaré tu teléfono ni dejaré mensajes amenazantes en tu buzón, ese periodo de rencor adolescente fue una sola hora ingrata en la que me dejé llevar por la rabia. Ya no. Ahora es sólo la nostalgia de recorrer el Eje 3 Sur en la soledad de la noche, guiado por las cintas que indican mi carril, a 90 kilómetros por hora, escuchando ese insólito disco de Frank Ocean que me inyectó de sensibilidad la visión del mundo, que me abrió los ojos y me sacó de mi encierro y enajenación de tanto minimal autista.

Pensándolo bien, fue ese encierro lo que me acercó a ti. Ese silencio mío, esos fines de semana dormido, aletargado, nada de eso es despreciable pues fue ese tedio el que me impulsó a buscarte, acuciado por tus fotografías en internet, por lo que los demás decían de ti. Luego ocurrió esa confidencia sobre tu necesidad de escapar por una noche de la vida que aparentemente eras muy feliz. Esa grieta por la que te escapaste y viniste a mi, en medio de la noche, sin tocar la puerta, descubriéndome en mi rutina de soledad y autodestrucción. Y hablamos, hablaste tú, sobre todo, y al final te levanté de la silla y te saqué a bailar y bailamos y nos embriagamos y nos drogamos. Ese fue el principio de todo.

Te olvidé pronto, porque sabía que aún seguirías en tu historia personal. Te olvidé entre mis viajes fuera de México vía Panamá hacia muchas partes. Mis viajes de martes a viernes, maleta negra compacta, placeres de duty free para gozar en silencio y en solitario. Resignado a resistir.

Hasta que reapareciste.