Sueño poco, duermo más del prometio de mis coetáneos, según mi pulsera biométrica. Deliro poco. Escribir con frenesí en mi juventud era una forma de delirar. Deliraba de esa forma para expulsar manifestar la vida interna que me agitaba.
Se me olvidó delirar muchos años. Perdí el hábito, el estilo, el tiempo para hacerlo. Me enfrasqué en otros proyectos. Olvidé escribir. Mis textos de esa época están guardados bajo el polvo. Dejé de soñar vidas extramundanas por construirme una real. En esa vida nueva que emprendí dejé de sentirme. Me olvidé de mi. Ahora, a los cuarenta y ocho años, vuelvo a tener atisbos de ese viejo delirio. Sueño con buscarme el tiempo de escribir. Ya no recrearán mis textos historias mágicas pues mi experiencia ha eliminado espacio para la fantasía. El mundo es distinto también.
Escribo sin rutina. De repente recuerdo que tengo este espacio y me vuelco en él. Textos cortos, desahogos que no interesará a nadie leer. Necesito ejecutar esta acción en las madrugadas de insomnio. Dejar constancia de que puedo tener ese espacio otra vez. Y salvarme a través de ello.
sábado, junio 10, 2017
sábado, abril 08, 2017
Domingo de Ramos, 2017
Faltan 25 minutos para el Domingo de Ramos de 2017. Me desvelo en sábado, hábito placentero que he adoptado recientemente. El clima cálido de esta primavera seca y polvorienta merecen una noche a la semana en la que no me sujete a la rutina de dormir temprano.
Acompaño el texto de esta fotografía del cielo primaveral contrastado contra el reflejo del sol sobre un muro color morado. Tomé la foto hace 3 o 4 semanas, en un paseo fuera de la Ciudad de México. Es una imagen que retrata mi estado de ánimo que ha regido la primavera de este año: solidez e infinito. Me percibo en un estadio de madurez física y emocional. Me reconozco con una experiencia que quiero compartir más allá del ámbito cotidiano. Quiero incursionar en un nuevo proyecto. No quiero aburrirme en este momento sino sacar provecho de lo aprendido y compartirlo a los que vienen detrás de mi, y a quienes podría serles útiles mi opinión. Ya no tengo la energía para desperdiciarla en acciones futiles. Tampoco quiero que mi tiempo se desperdicie en hábitos inútiles. Quiero colaborar, compartir, abrirme para aprender de otros, dejar mi aislamiento. Me interesa capitalizar mi experiencia no sólo para las actividades profesionales que me dan recursos económicos, sino también para apoyar nuevas ideas sin esperar una remuneración material. Creo saber manejar las herramientas para llevarlo a cabo. Creo que ya se comunicar mis opiniones de una forma constructiva.
Quiero dejar de ser una persona gris.
Acompaño el texto de esta fotografía del cielo primaveral contrastado contra el reflejo del sol sobre un muro color morado. Tomé la foto hace 3 o 4 semanas, en un paseo fuera de la Ciudad de México. Es una imagen que retrata mi estado de ánimo que ha regido la primavera de este año: solidez e infinito. Me percibo en un estadio de madurez física y emocional. Me reconozco con una experiencia que quiero compartir más allá del ámbito cotidiano. Quiero incursionar en un nuevo proyecto. No quiero aburrirme en este momento sino sacar provecho de lo aprendido y compartirlo a los que vienen detrás de mi, y a quienes podría serles útiles mi opinión. Ya no tengo la energía para desperdiciarla en acciones futiles. Tampoco quiero que mi tiempo se desperdicie en hábitos inútiles. Quiero colaborar, compartir, abrirme para aprender de otros, dejar mi aislamiento. Me interesa capitalizar mi experiencia no sólo para las actividades profesionales que me dan recursos económicos, sino también para apoyar nuevas ideas sin esperar una remuneración material. Creo saber manejar las herramientas para llevarlo a cabo. Creo que ya se comunicar mis opiniones de una forma constructiva.
Quiero dejar de ser una persona gris.
sábado, febrero 25, 2017
Hombres en botas (Colombia)
Las apariencias engañan.
Hombres en botas (Colombia), la pàgina en Facebook creada por una persona anónima con el objetivo de celebrar a través de fotografías el fetiche que algunos hombres tenemos por las botas, podría sugerir que se trata de una página de tinte gay con imágenes cliché. Esa es una interpretación fácil, básica, de primera intención. Tras revisar la colección de fotografías subidas en dicha página, opino que el tema homoerótico es secundario e impera más el testimonio de la vida rural en un país que fluctúa en un escenario política de guerra y paz. Los protagonistas de las fotografías son soldados y granjeros, en su mayoría, con algunos deslices íntimos de los participantes. Colombia, por su intrincada geografía, es un país que carece de una infraestructura carretera y ello fomenta el auslamiento de comunidades en montañas, valles y llanos donde la globalización llega a cuentagotas. La mayoría de los hombres retratados en esta colección colectiva de fotografías son soldados y granjeros que usan botas de plástico. No hay cuero en su calzado pues son hombres que se mueven en el lodo, en la tierra, ejecutores de la construcción de un país que aún se debate en el retraso causado por la guerra civil y la aspiración a una vida más fácil. Me congratula ser miembro de esta página. Hay imágenes entrañablemente bucólicas, otras que retratan el descanso de los soldados -guerreros- que comparten las limitaciones de la vida en la selva, en la montaña, en áreas aisladas, y que a pesar de su misión, se dejan retratar en sus momentos cotidianos sin prejuicios.
Este texto es una invitación a disfrutar de estas imágenes sin prejuicio alguno. En lugar de ver las etiquetas, apreciemos la belleza de estas fronteras entre lo urbano y lo salvaje, entre lo rural y lo cosmopolita.
Este tipo de imágenes son testimonio de un país en construcción y de los hombres que ponen sus brazos en dicha labor.
https://www.facebook.com/groups/BOTUDOSCOLOMBIA/
Hombres en botas (Colombia), la pàgina en Facebook creada por una persona anónima con el objetivo de celebrar a través de fotografías el fetiche que algunos hombres tenemos por las botas, podría sugerir que se trata de una página de tinte gay con imágenes cliché. Esa es una interpretación fácil, básica, de primera intención. Tras revisar la colección de fotografías subidas en dicha página, opino que el tema homoerótico es secundario e impera más el testimonio de la vida rural en un país que fluctúa en un escenario política de guerra y paz. Los protagonistas de las fotografías son soldados y granjeros, en su mayoría, con algunos deslices íntimos de los participantes. Colombia, por su intrincada geografía, es un país que carece de una infraestructura carretera y ello fomenta el auslamiento de comunidades en montañas, valles y llanos donde la globalización llega a cuentagotas. La mayoría de los hombres retratados en esta colección colectiva de fotografías son soldados y granjeros que usan botas de plástico. No hay cuero en su calzado pues son hombres que se mueven en el lodo, en la tierra, ejecutores de la construcción de un país que aún se debate en el retraso causado por la guerra civil y la aspiración a una vida más fácil. Me congratula ser miembro de esta página. Hay imágenes entrañablemente bucólicas, otras que retratan el descanso de los soldados -guerreros- que comparten las limitaciones de la vida en la selva, en la montaña, en áreas aisladas, y que a pesar de su misión, se dejan retratar en sus momentos cotidianos sin prejuicios.
Este texto es una invitación a disfrutar de estas imágenes sin prejuicio alguno. En lugar de ver las etiquetas, apreciemos la belleza de estas fronteras entre lo urbano y lo salvaje, entre lo rural y lo cosmopolita.
Este tipo de imágenes son testimonio de un país en construcción y de los hombres que ponen sus brazos en dicha labor.
https://www.facebook.com/groups/BOTUDOSCOLOMBIA/
sábado, febrero 18, 2017
Febrero 18, 2017
Este fin de semana me he rehusado a sacrificar mi sábado asistiendo a mi clase de la maestría. He optado por descansar de esa disciplina. Los sábados pasados eran ya un tormento que me hacía infeliz. Si, he tenido mucho tiempo libre hoy. Cinco horas es mucho tiempo libre para dedicarse a la contemplación, lo cual no implica que he permanecido quieto pues este estado es difícil para mi. Atender los asuntos de mi casa en horas distintas, con otra luz, con otra velocidad y poder hacer pausas. Liberarme un fin de semana para no enloquecer después de un viaje intenso al extranjero, salir de mi rutina y ver otros paisajes, otros escenarios donde ocurren vidas distintas a las mías, convivir con mis compañeros de trabajo y también encontrar los momentos en poder fugarse de las obligaciones del viaje laboral. Disfrutar del placer del viaje y volver.
Este sábado me desvelo. Recuerdo que la primera noche del viaje tuve una pesadilla atroz. En ella, me desquiciaba y rompía todo el tejido a mi alrededor. Desperté en la madrugada, en el pánico, cuestionándo mi estilo de vida, mis hábitos, examinando velozmente cómo es mi vida actual. Cada día es un día menos de vida.
Hace dos semanas decidí revisar las batallas cotidianas que enfrento y elegí las más prioritarias. El objetivo fue mi salud mental y física. Me planteo ahora un escenario más apacible para acreditar las materias faltantes de mi maestría. Pienso que siempre fui un alumno aventajado que no estudiaba por pasar exámenes, sino por aprender y me he dejado llevar por el estrés que conllevaba aprobar un cuestionario de evaluación. A estas altura de mi vida profesional, eso no debe ser la prioridad.
¿Cuál es mi prioridad personal? Disfrutar de mis últimos años, de mi plenitud, de mi experiencia. Ya no quemo mis municiones en batallas inútiles. Tengo criterio. Se discernir. Las personas a mi alrededor me admiran mas resaltan mi estrés, mi locura. Tengo una vida buena. Tengo salud.
Quiero vivir bien. Ya se vivir. Se nombrar los eventos que me suceden ¿Por qué la prisa?
Este sábado me desvelo. Recuerdo que la primera noche del viaje tuve una pesadilla atroz. En ella, me desquiciaba y rompía todo el tejido a mi alrededor. Desperté en la madrugada, en el pánico, cuestionándo mi estilo de vida, mis hábitos, examinando velozmente cómo es mi vida actual. Cada día es un día menos de vida.
Hace dos semanas decidí revisar las batallas cotidianas que enfrento y elegí las más prioritarias. El objetivo fue mi salud mental y física. Me planteo ahora un escenario más apacible para acreditar las materias faltantes de mi maestría. Pienso que siempre fui un alumno aventajado que no estudiaba por pasar exámenes, sino por aprender y me he dejado llevar por el estrés que conllevaba aprobar un cuestionario de evaluación. A estas altura de mi vida profesional, eso no debe ser la prioridad.
¿Cuál es mi prioridad personal? Disfrutar de mis últimos años, de mi plenitud, de mi experiencia. Ya no quemo mis municiones en batallas inútiles. Tengo criterio. Se discernir. Las personas a mi alrededor me admiran mas resaltan mi estrés, mi locura. Tengo una vida buena. Tengo salud.
Quiero vivir bien. Ya se vivir. Se nombrar los eventos que me suceden ¿Por qué la prisa?
domingo, febrero 05, 2017
Crisis
Hoy he tenido una revelación: soporto en mi espalda muchas cargas que me causan diversos malestares: sueño irregular, agotamiento físico, manías y arranques neuróticos. El peor de todo son arranques de conductas peligrosas, de abuso de mis fuerzas.
Muchas de esas preocupaciones son soterradas y no visibles: desde el temor a envejecer y quedarme solo, hasta el satisfacer y cuidar una imagen profesional impecable. Pienso que debo elegir mis batallas y renunciar a continuar desgastándome en situaciones que podría cancelar y posponer así sus efectos sobre mi salud física y mental.
Ultimamente me asaltan ganas de renunciar abruptamente a todo y buscarme una nueva forma de vida. Manejo este arranque emocional revisando cuáles son los beneficios que obtengo de seguir en este tren de vida y minimizar los impactos negativos. Hoy es domingo, día de enmedio de un fin de semana largo en el que he hecho lo posible por escaparme de la rutina. He salido de la ciudad. He sentido la fuerza del viento al conducir en carretera, el sol en mi piel y el descanso que proporciona sumergir el cuerpo en una tina con agua caliente y sal. Al volver a casa me conecto a mi música, a la lectura que me gusta, al placer del vino y cierto enervante. Me encierro en mi. No es el momento de salidas abruptas. Lo que si puedo hacer es establecer prioridades y distribuir temporalmente actividades y obligaciones que puedan moverse. Liberarme de ciertas lápidas y darme tiempo o me caeré. Hace unas horas, en la carretera, tuve un estallido emocional que por fortuna no pasó a mayores, pero que pudo haber tenido consecuencias nefastas si las personas presentes hubieran reaccionado de otra manera. Hoy he sentido mi estómago hinchado, agobiado por esas cargas acumuladas. Esta tarde he tomado algunas pequeñas decisiones y aceptado debilidades que no podré subsanar en poco tiempo.
Darme tiempo. Reconocer que no hay prisa. Aceptar que quizá este estilo de vida lleno de agobio me está arrastrando a un callejón sin salida y tener la inteligencia de evaluar, discernir y decidir.
Muchas de esas preocupaciones son soterradas y no visibles: desde el temor a envejecer y quedarme solo, hasta el satisfacer y cuidar una imagen profesional impecable. Pienso que debo elegir mis batallas y renunciar a continuar desgastándome en situaciones que podría cancelar y posponer así sus efectos sobre mi salud física y mental.
Ultimamente me asaltan ganas de renunciar abruptamente a todo y buscarme una nueva forma de vida. Manejo este arranque emocional revisando cuáles son los beneficios que obtengo de seguir en este tren de vida y minimizar los impactos negativos. Hoy es domingo, día de enmedio de un fin de semana largo en el que he hecho lo posible por escaparme de la rutina. He salido de la ciudad. He sentido la fuerza del viento al conducir en carretera, el sol en mi piel y el descanso que proporciona sumergir el cuerpo en una tina con agua caliente y sal. Al volver a casa me conecto a mi música, a la lectura que me gusta, al placer del vino y cierto enervante. Me encierro en mi. No es el momento de salidas abruptas. Lo que si puedo hacer es establecer prioridades y distribuir temporalmente actividades y obligaciones que puedan moverse. Liberarme de ciertas lápidas y darme tiempo o me caeré. Hace unas horas, en la carretera, tuve un estallido emocional que por fortuna no pasó a mayores, pero que pudo haber tenido consecuencias nefastas si las personas presentes hubieran reaccionado de otra manera. Hoy he sentido mi estómago hinchado, agobiado por esas cargas acumuladas. Esta tarde he tomado algunas pequeñas decisiones y aceptado debilidades que no podré subsanar en poco tiempo.
Darme tiempo. Reconocer que no hay prisa. Aceptar que quizá este estilo de vida lleno de agobio me está arrastrando a un callejón sin salida y tener la inteligencia de evaluar, discernir y decidir.
domingo, octubre 16, 2016
Superluna
Se espera hoy una superluna, un fenómeno que en el que luna está más cerca a la Tierra de lo normal. No soy supersticioso, pero han ocurrido cosas extraordinarias en estos últimos días y no quiero asociarlas a la superluna. Lo que si es cierto es que durante este fenómeno las mareas son más altas debido al efecto de la fuerza gravitacionas sobre el mar. Si el mar es blanco de esa fuerza ¿Los mortales simples estamos exentos de su influencia?
El viernes pasado estuve perturbado tras constatar que soy un empleado mal pagado. La noche de ese día me destruí, extraviado en la evasión. El sàbado inició muy temprano con un conflicto personal, tras el cual dormi todo el día. Hoy me he evadido en mis lecturas. Al terminarlas me enfrento a varias horas de ocio. Me dejo llevar por la sensación de insatisfacción que últimamente me agobia.
Saldré a ver la superluna. Ojalá y su energía destrabe mis bloqueos.
El viernes pasado estuve perturbado tras constatar que soy un empleado mal pagado. La noche de ese día me destruí, extraviado en la evasión. El sàbado inició muy temprano con un conflicto personal, tras el cual dormi todo el día. Hoy me he evadido en mis lecturas. Al terminarlas me enfrento a varias horas de ocio. Me dejo llevar por la sensación de insatisfacción que últimamente me agobia.
Saldré a ver la superluna. Ojalá y su energía destrabe mis bloqueos.
miércoles, octubre 05, 2016
Hype
Hiperconectado, autosuficiente pero jodidamente insatisfecho.
No encuentro el objetivo de esto. No lo entiendo. A veces me pregunto si los demás no se cuestionan porque tienen hijos o un distractor muy potente.
No encuentro el objetivo de esto. No lo entiendo. A veces me pregunto si los demás no se cuestionan porque tienen hijos o un distractor muy potente.
domingo, agosto 28, 2016
Ultimo domingo de agosto, 2016
Este mes ha sido atípico en mi vida. Lluvias muy intensas, tristeza y felicidad al tope. Nunca había tenido un agosto en el que trabajara y estudiara tánto, y en el cual mis vacaciones fueran dos sábados en que pude dormir hasta tarde. Este domingo, el último del mes, ha sido particular. Fue desde el inicio muy nostálgico, con baja energía, dejándome llevar y sentir por dicha sensación. No cambió en todo el día. Me permití dejarme llevar. Luego hubo una noticia triste y después sólo pensar que un día no aguantaré más, renunciaré a todo de forma intempestiva y me escaparé de esta vida para diluirme en la cotidianeidad de las personas simples. Se que no duraría mucho en esa vida. Acabaría pronto preso de mis obsesiones y manías.
Se ha ido el sol. La noche se ha aposentado con sus mosquitos y el sonido de los grillos. Me evado auxiliado de la química para recuperar fuerzas y encarar la semana que inicia. No extraño a nadie ni espero que aparezca. Sólo trabajo para asegurarme una pensión o una reserva de dinero que me permita cumplir algunos sueños antes de morir.
Buenos días nostalgia, buenas noches tristeza.
Se ha ido el sol. La noche se ha aposentado con sus mosquitos y el sonido de los grillos. Me evado auxiliado de la química para recuperar fuerzas y encarar la semana que inicia. No extraño a nadie ni espero que aparezca. Sólo trabajo para asegurarme una pensión o una reserva de dinero que me permita cumplir algunos sueños antes de morir.
Buenos días nostalgia, buenas noches tristeza.
sábado, mayo 14, 2016
The moon and the melodies
Hacìa mucho que no escuchaba este álbum de canciones. Fue publicado en 1986, hace veinte años. Lo descubrì explorando la música y colaboraciones de una de mis bandas favoritas, los Cocteau Twins. Melodías etéreas, melancólicas, perfecta combinación para mi estado de ánimo el día de hoy.
Hoy la primavera se interrumpió de forma abrupta y el día es nublado y fresco. El verano irrumpió repentino. Hay que buscar abrigo al oscurecer.
Hoy la primavera se interrumpió de forma abrupta y el día es nublado y fresco. El verano irrumpió repentino. Hay que buscar abrigo al oscurecer.
sábado, abril 30, 2016
Menos que normal
El título de esta entrada lo tomo de una canción que aparece al azar, en streaming, como algunas cosas que antes me interesaba poseer pero que ahora sólo pago una renta mensual por por poseer de forma temporal. En esto se ha convertido mi vida hoy. Tuve la afición a la práctica física del Yoga, así como he tenido otras aficiones temporales en mi vida. Después de explorarlas, navegar en ellas, se disipan y se olvidan. Hay temas que me interesaron que quedaron en el olvido, intereses que se fueron y otros que surgen. Como ejemplo puedo citar el interés que despierta en mi el pensar más en mis padres, en percibir la soledad compartida que disfrutan y que en ocasiones sospecho les pesa. Esta idea incluso ya apareció en un sueño reciente. Antes no me importó, ahora ya, quizá porque he experimentado atisbos de cómo podría ser mi vida en soledad absoluta en unos años. Y si antes disfrutaba de la soledad, ahora me despierta cierto temor.
Llevo una vida agitada y demasiado entretenida en ocupaciones externas a mi. Ello me impide pensar en estos temas. De repente veo cómo he invertido mi juventud y energía en esas ocupaciones y he relegado lo que podría ser relevante e interesante para mi. No me arrepiento. Sólo me percato, lo hago consciente, es momento de comenzar a reservar tiempo para mi.
Menos que normal se ha disipado en el aire. Suena ahora Holding on, entonces, termino esto con esta palabra: mantenerse.
Llevo una vida agitada y demasiado entretenida en ocupaciones externas a mi. Ello me impide pensar en estos temas. De repente veo cómo he invertido mi juventud y energía en esas ocupaciones y he relegado lo que podría ser relevante e interesante para mi. No me arrepiento. Sólo me percato, lo hago consciente, es momento de comenzar a reservar tiempo para mi.
Menos que normal se ha disipado en el aire. Suena ahora Holding on, entonces, termino esto con esta palabra: mantenerse.
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