sábado, septiembre 20, 2008
Imagen 46. Vista del valle de Etla

Era antes de mediodía y me había quedado de ver con Ricardo en el atrio del templo de La Soledad. Segunda vez en la vida que me citaba en una plaza pública. O quizá la tercera. Una vez me citó en cierta esquina del Zócalo de Oaxaca, donde solía aparcar su moto. El tenía una moto. Había atravesado la sierra en ella. Siempre ha sido un hombre intrépido. Siempre ha sido un gran hombre.
Azúcar falsa
Aspartame, dolor de mi corazón. Ni siquiera la idea de charlar con quien voy a coger me pasa por la cabeza. Sólo pienso en eso: coger, coger, coger. Sudar como un perro ansioso por el calor que le consume dentro. No mirar. Cerrar los ojos para que todas las sensaciones que perciba se concentren en mi boca y lo que tengo dentro de ella. No mirar atrás, no pensar en mañana, sólo en eso que me está haciendo desear más y más, hasta cortarme la respiración, hasta hacerme sacar babas y me corta la vida durante un instante de gloria. Quiero más. Más, más así, más oscuro. Más rudo. Más. Más.
viernes, septiembre 12, 2008
sábado, septiembre 06, 2008
I´m ready for the floor

La última lesión del sarcoma de Kaposi se desvanece. Me causa mucha alegría. Esta transición hacia un aspecto más saludable coincide con otros hechos materiales: tengo un nuevo teléfono celular, de mi marca favorita, y un nuevo auto, de un color y con comodidades especiales para viajar en autopistas.
He intentado por dos domingos consecutivos salir a pasear en bicicleta. La velocidad más suave para pedalear representa un gran esfuerzo para mis piernas. He perdido fuerza. Me propongo recuperar mi condición física a medida que la última mancha desaparezca. Disfruto mucho del tiempo en casa: no me importa perderme las grandes antologías de cine que suceden afuera, o las espectaculares exposiciones. Sólo quiero un poco de silencio, un poco de música favorita y mucho sueño.
Es momento de irme desamodorrando y regresar al camino. I´m ready for the floor.
viernes, septiembre 05, 2008
La buena mano

Tengo buena mano y mejor olfato. Buena mano para que crezcan hasta malas hierbas en mis almácigos y buen olfato no para los olores mundanos, sino para guiarme por la intuición.
Se resguardarme del vómito y sintonizar la mejor estación de radio cuando no hay estímulo exquisito alrededor. Se cuidarme del mal y del bien, de los barrancos y las cúspides. Se lo que es el bajo perfil.
Ya no me tiembla la mano al firmar pagarés a largo plazo. Ahora prefiero la primera clase y el confort. Me he convertido en un aspirante a pequeño burgués (oh, pensamiento de izquierdas).
domingo, agosto 31, 2008
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